18 enero, 2010

MADRID Y EL MUNDO ENTERO SE VUELCAN CON HAITÍ...


Haitianos somos todos.
La Comunidad Internacional se estremece ante la magnitud de la tragedia de Haití. En el país más pobre de América, un prodigio de la Naturaleza situado en pleno Caribe, entre Cuba, Santo Domingo y Jamaica, este terremoto ha sembrado de muerte y destrucción a su capital, Puerto Príncipe. Se habla de cifras estremecedoras, en torno a los cien mil muertos y desaparecidos, aunque podrían ser muchos más, ya que la capital aglutina una población cercana a los cuatro millones de habitantes. El seísmo, de una magnitud 7 en la escala de Richter, hizo temblar la tierra durante casi sesenta eternos segundos, y en este corto periodo de tiempo destruyó prácticamente todos los edificios y viviendas de Puerto Príncipe y aledaños. Incluidas las sedes de Naciones Unidas, el Palacio Presidencial, hospitales, embajadas, y hasta la propia cárcel, de donde se han escapado los prisioneros y campan por la zona. El saqueo y el pillaje se han apoderado de la ciudad. Las réplicas posteriores del terremoto han terminado de derribar lo que aún quedaba a medio derruir y la población deambula por las calles, alejándose de edificaciones, como auténticos zombis sin tener noticias, en muchos casos, de sus familiares. Como siempre, entre los organismos internacionales es la Cruz Roja, a través de sus voluntarios en la Región caribeña, la primera en actuar en el lugar. El escenario de este terremoto es sencillamente espantoso.

Los propios hospitales, el equipamiento y material se encuentran entre los escombros. El personal sanitario local y los enfermos, enterrados, muertos o evacuados. Las ayudas de emergencia, en forma de hospitales de campaña, donde se deben realizar intervenciones de envergadura a cielo raso, están llegando en aviones desde Estados Unidos, la potencia más cercana. La Comunidad Europea, este semestre presidida por España, ha activado todas sus ayudas de emergencia. España, a través de la Agencia Internacional de Cooperación está actuando con celeridad. Desde la base de Torrejón de Ardoz ya estaban desde el mismo día de la catástrofe (noche del martes pasado) fletándose aviones militares con toneladas de enseres, víveres, mantas, material sanitario, bomberos, perros de búsqueda y todo tipo de material que pueda servir para ayudar en la catástrofe. Desolación, muerte, caos, confusión, pillaje, es el escenario estos días de Puerto Príncipe.
La Comunidad de Madrid se está volcando con Haití y el vicepresidente y Consejero de Interior, Francisco Granados, ya ha puesto en marcha el Equipo de Emergencias y Respuesta Inmediata (ERICAM) centralizado en el Parque de Bomberos del Ayuntamiento de Las Rozas. Desde allí están listas unidades de bomberos de Madrid, 160 profesionales en catástrofes, docenas de unidades de perros de la escuela de adiestramiento, personal sanitario y voluntarios especializados, así como toneladas de víveres no perecederos. Todo a disposición de la Agencia de Cooperación Internacional del Estado, que coordina las ayudas y va dando luz verde para responder en menos de tres horas, a las necesidades. Cruz Roja, Ayuda en Acción, Save the Children, Acción contra el Hambre y otras ONG, están habilitando sus mecanismos de voluntariado y recogiendo dinero y enseres de emergencia en diversos puntos de la Comunidad de Madrid, para ser enviados a la zona de catástrofe.
Los ciudadanos madrileños, los medios de comunicación, autoridades regionales y nacionales y la Comunidad Internacional están volcadas en la ayuda. En los próximos días, la prioridad consistirá en rescatar el máximo número posible de víctimas que han quedado enterradas, muchas de ellas en vida. Esta catástrofe natural, quizá la peor del decenio, viene a recrear la desolación en un maravilloso, aunque pobrísimo, país que fue el primero en abolir la esclavitud pero que desde entonces ha sufrido dictadores crueles, plagas, insurrecciones civiles...