21 enero, 2010

CADA DIA VIENEN MADRES PARA DEJAR A SUS HIJOS. PERO NO PUEDO ACOGERLOS...

Un grupo de niños en el orfanato Le Coeur du Marie, en la capital haitiana.- CRISTÓBAL MANUEL

Una cuidadora da de comer a uno de los niños del orfanato Le Coeur de Marie en una tienda de campaña en la calle. El edificio se vino abajo con el terremoto.- CRISTÓBAL MANUEL

La directora de un orfanato de Puerto Príncipe se queja de que no tiene medios para atender a los chiquillos tras la catástrofe.

FRANCISCO PEREGIL Puerto Príncipe 21/01/2010

Una madre de 45 años llegó ayer llorando con una niña de tres años al orfanato de Le Coeur de Marie (El Corazón de María), en la capital de Haití. El terremoto mató a sus hijos de ocho y diez años, acabó también con su marido y destruyó su casa. Sólo le quedan unos parientes en la ciudad de Jacmel. Pero no dispone de dinero para el autobús, ni para comer ni para alimentar a la niña. Y sobre todo, no tiene ganas de seguir luchando. Sólo quería dejar allí a su hija. La directora del centro, Rubina Arianne, la consoló como pudo. Pero le dijo que desde la tarde del terremoto, los 26 niños que veía allí viven a la intemperie. El orfanato quedó en ruinas, como podía apreciar, un niño murió el martes de la catástrofe y ya no tenía dinero ni para alimentos ni agua.
"Gracias a que hay unos americanos que son propietarios de otro orfanato en Haití y ellos sí que han recibido ayuda internacional. Así que me han dado algo de la suya y con eso nos vamos arreglando. Pero nadie ha venido siquiera a ofrecernos ni agua ni una tienda de campaña", señala la directora.

La madre se fue ayer llorando, tal como vino. Y la niña, detrás. En el Corazón de María, entre el polvo, el humo, las moscas y los cascotes, se quedaron los otros 26 menores. De momento, sin nadie que haya llamado para adoptarlos. Al menos cinco de ellos no sobrepasan el año de edad. La mayoría son menores de cuatro años. Y el mayor tiene diez. Hablan cróeles, la lengua mayoritaria entre los más pobres. El poco francés que balbucean lo aprendieron de la televisión.
La suciedad en el orfanato es llamativa incluso para los estándares de Haití, según algunos visitantes haitianos. Una pelota iba y venía de la tierra a la boca de un niño, el humo quemándose en una estufa de carbón llegaba directamente a los pulmones de algunos críos, mientras de vez en cuando la directora se asomaba a un parquecito con cuatro niños de apenas meses para espantarles las moscas con un trapo. A raíz del terremoto no dejan de llegar madres para dejar allí a sus hijos. Al menos seis lo han intentado en siete días. "Y ha habido dos o tres que se han acercado para ver si los hijos que habían dejado seguían con vida. Siempre son las madres las que vienen, los padres nunca", comenta la directora. "Los padres, como si estuvieran muertos".

"A partir de los 14 años los padres de las familias pobres presionan a sus hijas para que vayan buscándose la vida", añade una secretaria que conoce el centro. "Las jóvenes se buscan un novio y creen que quedándose embarazadas lograrán mantener al hombre a su lado. Pero yo les digo a mis amigas que, a menudo, ocurre precisamente lo contrario. Que el hombre huye en cuanto se ve con la carga de un hijo. Y entonces es cuando las mujeres terminan dejando a sus niños en los orfanatos".
La directora (rubinarianne@yahoo.fr) se encarga de los trámites cada vez que alguna familia europea pretende adoptar a un menor. Suelen ser gente de Francia, Bélgica, Alemania y Austria. "Ellos se ponen en contacto conmigo y yo me encargo de todo el papeleo con los abogados y el ministerio de Bienestar Social. A los padres adoptivos toda la operación les suele salir por unos siete mil euros. El tiempo medio que se tarda en tramitarla es de 18 meses. Pero imagino que ahora, con el terremoto, ese plazo se intentará acortar. Solemos trabajar, sobre todo, con gente de Francia. Pero desde el terremoto no nos ha llamado ningún francés. Toda la ayuda, venga de donde venga, será bien recibida".

España veta las adopciones internacionales ante catástrofes
Un terremoto arrasa un país y se lleva a los padres de miles de niños. Los orfanatos haitianos no dan abasto y varios países han hecho llamamientos para que sus ciudadanos adopten a pequeños huérfanos sin hogar. Pero en España, la legislación no lo permite. Prohíbe, expresamente, las adopciones internacionales en caso de catástrofe natural.

Tras los disturbios de 2004, España prohibió las adopciones en el país caribeño. Con la reforma, en 2007, de la ley, algunas competencias pasaron a las comunidades autónomas. Cataluña o Murcia volvieron a permitirlas, pero de nuevo una catástrofe echó por tierra la voluntad de las familias de dar un hogar a huérfanos haitianos. En 2008, con el desastre provocado por el huracán Ike, volvieron a cortarse.

Algunas de las adopciones que comenzaron a tramitarse en 2007 están aún pendientes. El Ministerio de Exteriores ha anunciado que acelerará los trámites para que los siete niños a quienes solo faltaba el pasaporte estén pronto en España.
Sin embargo, no pueden realizarse más

No ocurre lo mismo en el caso de las acogidas. Como medida temporal, están permitidas, ya que no suponen un cambio de filiación de los niños (cambio de padres) ni de nacionalidad. La adopción se convierte así en una posibilidad tras varios años de acogida por parte de los tutores.