19 enero, 2010

Ä GERMAINE AÚN LE CUESTA LEVANTAR LA VISTA CUANDO VA POR LA CIUDAD"...


Un nutricionista de Acción contra el Hambre cuenta a EL PAIS cómo transcurre el día a día de de los supervivientes y la respuesta de su ONG

OSCAR SERRANO Puerto Príncipe 19/01/2010

Estoy en nuestra oficina provisional. La real se hundió con mucho de nuestro personal dentro, afortunadamente estaban en la planta primera, que de repente se convirtió en la planta baja. Sólo tenían contusiones o un susto de muerte... pero mucho de nuestro personal no ha aparecido aún, otros no han venido a trabajar porque estaban rescatando o llorando a su familia. Nuestros empleados locales han perdido la casa y algún ser querido, y cuando salen de aquí duermen en la calle como otros miles de personas, y luego se presentan aquí a las 8 para empezar su jornada laboral. Un equipo especial de psicólogos de Acción contra el Hambre va a entrevistarles y hacer lo que puedan para ayudarles a recuperarse del golpe en la medida de lo posible.
Las tropas de EE UU asumen el control de Haití para garantizar la ayuda humanitaria

Nosotros también estamos en tiendas de campaña, porque no se puede entrar a la casa de expatriados vistas las fisuras y destrozos que ha sufrido. La oficina está bajo un plástico y funcionamos con generador y baterías.
Ayer fue el día de visitar los campos, de avisar a la gente para las pruebas de reclutamiento de personal de mañana. Tan complicado es el tema, que nuestra mejor fuente de personal de salud son los campamentos de damnificados... Por eso, tendré que ir uno por uno y hacer los test 4 veces, ocupando todo el día.. Necesitamos enfermeros, o lo más parecido para formarlos y poder abrir cuanto antes las tiendas de acogida para madres lactantes y pequeños huérfanos que han perdido a su mamá, y su fuente de alimento o supervivencia, como lo quieras ver.

Por su lado, los de agua y saneamiento han podido posicionar 6 puntos de distribución de agua en dos de los campamentos. Cada una de las vejigas contiene 10000 litros, pero el agua se acababa en una o dos horas.
La población está desesperada. La gente se protege bajo plásticos, sábanas, sacos, tumbados, si tienen suerte, sobre los colchones que han recuperado de sus casas, y esperan... Hemos visitado un orfanato que estaba un poco tocado, pero ha resistido a pesar de haber perdido 3 niños de entre los adolescentes durante el terremoto. Media ciudad está en ruinas... Las Naciones Unidas han retirado en los últimos dos días 80000 cadáveres de las calles, que van directos a fosas comunes para reducir los riesgos de enfermedad y epidemia..

Cuando vemos a la gente por la calle, parece una ciudad normal, van y vienen ocupados en sus cosas. La diferencia es que mientras hacen eso, tienen aún a sus seres queridos atrapados ( y muertos) bajo los escombros de lo que fue su casa, se tapan la nariz con mascarillas y otros inventos para evitar el olor de los cuerpos en descomposición y, sobre todo las enfermedades que temen se les peguen al respirar... Y buscan sin descanso comida, agua, ayuda para su familia, luz o alguien que les escuche. En cada esquina hay letreros escritos sobre sabanas que piden ayuda en varios idiomas "Necesitamos Agua y Comida!"
Para terminar, os cuento la historia de Germaine, la estudiante de enfermería que nos acompaño para traducir cuando hablamos con los representantes de las comunidades o campamentos. Estaban en clase cuando tembló la tierra y su aula cayó 5 plantas. De 81 estudiantes solo sobrevivieron 12, ella completamente ilesa pero atrapada toda la noche bajo los escombros. Menos suerte tuvo su hermana, también estudiante, que murió en su clase de derecho. Y aún le cuesta levantar la vista cuando conducimos por la ciudad.