19 junio, 2010

EXPLOTA INGLATERRA...

La afición inglesa, desesperada, en un bar de Londres.

Reuters.
 
Colarse en el vestuario está chupado

Un hincha inglés irrumpe en las duchas para pedir explicaciones a los jugadores tras el fiasco ante Argelia. Lo calmó Beckham y se marchó sin más

El incidente obliga a la FIFA a incrementar las medidas de seguridad

Rooney pide perdón por decir: 'Resulta muy agradable que tus hinchas te silben. Muy leal'

Óscar Fornet
Madrid

Actualizado sábado 19/06/2010 20:21
Apenas unos minutos habían transcurrido desde que Guillermo y Harry, los príncipes, abandonaran el deprimido vestuario de la selección inglesa tras el insípido empate sin goles ante Argelia. Concluido el incómodo trámite de cuadrarse ante la realeza en momento tan desagradable, los jugadores continuaron masticando su enfado en silencio hasta que la puerta se abrió de nuevo. Al otro lado apareció la figura, nada amistosa en esta ocasión, de otro inglés que, a juzgar por el color de su colérico y congestionado rostro, ninguna sangre azul corría por sus venas. Era bien roja tirando a morada. Nadie le conocía, pero el tipo estaba más enfadado que ellos, y venía exigiendo explicaciones.

El hombre, camuflado en una camiseta de su selección, resultó ser un aficionado inglés sin acreditación alguna colgada del cuello ni pulserita VIP. Hasta tal punto flaquean las medidas de seguridad en el Mundial sudafricano que cualquiera puede ocupar su asiento, disfrutar del partido, levantarse, bajar a las duchas, como un miembro más de la plantilla, y departir con sus ídolos; insultarles si se da la ocasión, como tras el Inglaterra-Argelia.

Sólo David Beckham, el chico para todo -menos para patear el balón- en este Mundial, reaccionó ante enajenación transitoria del hincha. Se acercó a él y con maneras de 'gentleman' y su sonrisa de anuncio pronto aplacó el ímpetu de la fiera. Le invitó a marcharse, y eso hizo. Con la misma impunidad que al entrar.

 Contraportada del El Diario SunTras el increíble suceso, la Federación de Fútbol de Inglaterra (FA) presentó una queja ante la FIFA. "Estoy seguro de que la FIFA aceptará su responsabilidad por lo ocurrido y tenemos que estar seguros de que no volverá a pasar", declaró más tarde el responsable de comunicación de la federación inglesa, Adrian Bevington. Dicho y hecho, el organismo decidió reforzar la seguridad horas después en todos los vestuarios. "Obviamente es totalmente inaceptable para la FIFA que un hincha llegue a los vestuarios de cualquier equipo en una competición de la organización. "Se reforzará la seguridad para que esto no vuelva a suceder nunca", indicó el portavoz de la entidad, Nicolas Maingot.
La anécdota refleja la delicada situación por la que atraviesan las huestes de Capello y el ataque de nervios que atenaza al país. La prensa, como se esperaba, ya ha desplegado toda su artillería: "Inservible", resume el 'Daily Express'. "Nunca en el campo de conflictos de la Copa del Mundo unos pocos ofrecieron tan poco a tantos", titula 'The Sun' en libre adaptación de la célebre cita de Winston Churchill -"Nunca en el campo de los conflictos humanos, tantos le debieron tanto a tan pocos"-. "Una sombra de sí mismos", define Kevin Keegan en el mismo diario.

La más oscura y atormentada que se dibuja estos días es la de su estrella, Wayne Rooney. "Resulta muy agradable que tus propios seguidores te silben. Muy leal", soltó delante de una cámara mientras abandonaba el terreno de juego tras otra tarde inadvertido. Y horas después tuvo que pedir perdón por ello: "Soy un apasionado más de la selección inglesa, como cualquiera. Anoche dije las cosas en caliente porque en el momento salió toda la frustración, tanto por el esfuerzo como por el resultado. Después de reflexionar, quiero pedir disculpas si he causado alguna ofensa a alguien. Lo dicho. Mucho mal rollo en Ciudad del Cabo, el 'Cabo del miedo' para Inglaterra. Ahora se van a Port Elizabeth a jugarse la vida contra Eslovenia.