01 agosto, 2008

CRONICA DE UN DISCURSO ANUNCIADO...

SEGMENTO DEL DISCURSO 2004 DURANTE TOMA DE POSESIÒN.

DEJÀ VU
por Juan Alfonseca Publicado 07/30/2008 Exclusiva .

El discurso de toma de posesión en el 2004 del presidente Fernández resultó ser "tan bueno", como figura retórica efectista, que se puede asegurar que va a repetirlo, aunque naturalmente, en versión corregida y aumentada y, como en las películas, con algunos avances hechos en su reciente alocución pronunciada para enfrentar la crisis.

En un párrafo desglosado de aquella pieza oratoria del 2004, el presidente Fernández decía: "Para solucionar esa crisis, lo primero que se requiere, señoras y señores, es recuperar la confianza. Y para recuperarla, el próximo gobierno está compelido a tomar un conjunto de acciones, entre las cuales, la más importante, tal vez, sea la de decretar que a partir de este mismo instante iniciamos un período de austeridad".

Añadía a seguidas en aquella ocasión exactamente lo mismo que acaba de repetir hace días de que "Esa austeridad significa poner todo el empeño para reducir en no menos de un 20 por ciento el gasto del Estado".

La impresión es que si acaso hubo "todo el empeño" no fue suficiente para una austeridad real sino que por el contrario se daba inicio a una política de derroche como nunca antes se había visto.

De seguro que en su próximo discurso el presidente no se atreverá a reproducir el párrafo del aquel del 2004 en que se quejaba de que "Hay muchos cargos públicos en exceso, creados mediante la tradicional práctica corrosiva de clientelismo o bien producto de las duplicidades de funciones dentro de nuestro aparato burocrático estatal. Esos serán suprimidos."

Como si se tratara de un presidente que hace exactamente lo contrario a lo que predica, ningún cargo fue suprimido y, montado en las alas de l clientelismo, el Dr. Fernández inició una política de burocratización sin precedentes y a pesar de su compromiso del 2004 de que "Hay que suprimir aquellos cargos de subsecretarios de Estado no contemplados en la ley orgánica de la Secretaría de Estado correspondiente", la practica ha sido a la inversa, creando el mandatario alegremente subsecretarias de Estado, secretarías de Estado sin cartera, asesorìas presidenciales, ayudantìas civiles y cargos diplomáticos por millares, al tiempo que fomentaba frenéticamente la multiplicidad de funciones del aparato Estatal. Basta el ejemplo del sector eléctrico, en que se hacinan promiscuamente toda suerte de instituciones encabezadas por nutridos Consejos Directivos: Cdeee, las Edes, Comisión Energética, Superintendencia de de Electricidad, Egehid y Eted. Además, se espera en el discurso de toma de posesión (anoten el pronóstico), la Secretaria de Estado de Energía.

Ahora el presidente vuelve con la cantaleta de "una disminución en el gasto en el uso de celulares y una rebaja en los gastos en pasajes, viáticos y dietas, así como la eliminación de los gastos de representación", como creyendo que se ha olvidado su discurso del 2004 cuando fue tajante al afirmar que "Los viáticos y las dietas tienen que ser disminuidos. Los gastos superfluos, eliminados", agregando en aquella oportunidad que "en el gobierno que hoy se inicia, ninguna institución gubernamental u organismo independiente está autorizado a realizar compras o transacciones que vayan más allá de lo estrictamente indispensable". De manera que uno se queda perplejo con la repetición ahora de que "se congelará la compra de equipos de oficinas y de vehículos de todo tipo por un año, con las excepciones de la Policía Nacional y las secretarías de Agricultura y de Salud Pública".

Pero donde su discurso reciente llama a carcajadas es cuando habla de congelar la compra de vehículos por un año ya que en la toma de posesión del 2004 dijo que "Nadie, absolutamente nadie, podrá utilizar los fondos públicos para la adquisición de nuevas jeepetas, o para efectuar llamadas telefónicas, nacionales o internacionales, sin límites de tiempo". Cuá, cuá, cuá.

El mandatario debió aclarar si se va a terminar con la iniciativa de regalar vehículos a funcionarios de tercera categoría con la maniobra de que luego de financiárselos, les pagan una renta por el uso oficial de lo que ya es privado... para poder cubrir los pagares. Mantenimiento incluido.

En cuanto al anuncio actual de una reducción de un 25% en la compra de combustible, rogamos por que ello se lleve a cabo, rompiendo con la práctica de que la función oficial incluye gasolina gratis para el funcionario, su esposa, sus hijos, suegros, etc., acabando de paso con las bombas de gasolina que florecen en los patios de algunas instituciones oficiales.

Lo de la rebaja de sueldos de los funcionarios no tiene madre. Bastaba con decretar el fin de el sueldo adicional conocido como "incentivo", a la vez que a quitar las tarjetas de crédito de consumo ilimitado y poner fin al dispendio que significa para cualquier funcionario el "todo incluido" que les permite depositar sus dos cheques limpiecitos. Pero lo importante, al analizar el discurso es lo relativo a la reducción de solo un 25% de la publicidad oficial. Significa que Leonel insiste en gobernar por "percepción", mediatizando los medios con la autocensura económica y manteniendo bocinas clientelistas.

Hay un párrafo de su viejo discurso que de seguro no repetirá y es aquel que dice que "Dictaremos normas para evitar que las instituciones del gobierno central tomen préstamos de bancos comerciales domésticos sin la debida autorización de la Oficina Nacional de Presupuesto o la Contraloría General de la República". Se ignora si se produjeron préstamos de ese tipo con la banca local, ya que, con la autorización expresa del mandatario y no de la contraloría, se concertó silenciosamente lo que eufemísticamente el mandatario calificó de "reingeniería financiera". La Sun Land...

Por último, citamos un párrafo del discurso del 2004 que es una preciosura: "La corrupción es moral y legalmente inaceptable. Por tal motivo, durante la administración que desde hoy me corresponderá dirigir, tomaremos todas las providencias de lugar para, tal como establece la Convención Interamericana contra la Corrupción, prevenir, detectar, perseguir y castigar todo acto doloso que atente contra el patrimonio público". Sin comentarios.

El presidente Leonel Fernández se resiste a aceptar que el gobierno publicitario ha terminado y que lo que tiene que hacer un Ejecutivo es precisamente ejecutar, pues lo que fue derrumbó al gobierno de Hipólito fue la confianza y eso es lo que se está convirtiendo en el talón de Aquiles del actual presidente.

Leonel nos ha acostumbrado a discursos, alocuciones y exposiciones en que luego de pronunciarlos no se hace nada. Ha sido una constante.

Fue el mismo mandatario quien advirtió que el tercer período de un mismo mandatario es el más crítico por lo que debe cumplir al pie de la letra los compromisos que hace públicos. De lo contrario habría que aplicar la máxima de que "si me engañas una vez, tonto tu... pero si me engañas dos veces... tonto yo.
Fuente: Revista 110

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