18 marzo, 2010

"TUVE RELACIONES CON MENORES PORQUE ERA UNA FORMA DE VIDA"....


ENTREVISTA: EL SUMARIO DEL 'CASO KÁRATE'
La primera esposa del ex campeón de artes marciales Fernando Torres Baena confesó al juez los abusos y el funcionamiento de la secta sexual .

MÓNICA CEBERIO BELAZA - Las Palmas - 18/03/2010

Edith V. P. ha reconocido que mantuvo relaciones con menores de edad durante cuatro años. Lo explica así: "Era una forma de vida a la que me había entrenado Fernando". Fernando es Fernando Torres Baena, principal imputado en el que podría ser uno de los mayores casos de pederastia en España. Edith, ex esposa de Fernando y también imputada, detalla en su declaración ante el Juzgado de Instrucción número 7 de Las Palmas de Gran Canaria el inicio de esta truculenta historia de secta sexual dirigida por el prestigioso karateca, profesor y ex campeón de España, Torres Baena. En el sumario, al que ha tenido acceso EL PAÍS, relata su propia corrupción.
"Dolorosos recuerdos"
La ex pareja del karateca se alejó al ver que sus hijos se acercaban al grupo
La juez ha pedido un informe psiquiátrico de todos los imputados

Le conoció en una escuela de kárate y danza cuando tenía sólo 14 años. A los 16 se casó con él. "Estaba superenamorada. Lo admiraba. Era como un Dios", explica la mujer, de 45 años, al juez. "Él me decía que no era suficiente, que necesitaba más, una persona del otro sexo, porque yo no era suficiente". Cuando nació su primera hija, Torres Baena preguntó a Edith si podía ir a su casa una persona de su mismo sexo, para que él "lograra su felicidad". Quiso que ella también mantuviera relaciones con otras personas. "La primera vez que accedí fue muy frustrante y le pedí a Fernando que no me obligara. (...) Durante un tiempo me dejó tranquila, pero al poco tiempo volvió a empezar".

Edith y Fernando tuvieron un segundo hijo, pero, según la declaración de la mujer, él no quería esa clase de familia. "Quería una elegida por él, que todos colaboraran en todo y mantener de esa forma relaciones". En esa época empezaron a llegar a la casa dos chicos -uno de ellos también imputado ahora- y dos chicas. Después fueron llegando más, alumnos de la escuela. Menores de edad de unos 13 o 14 años. Edith mantuvo relaciones con algunos varones. Fernando, con chicos y con chicas.

Era "la familia de Playa de Vargas", lugar en el que el matrimonio tenía una casa de veraneo a la que se llevaban a los alumnos elegidos. "Todo el mundo colaboraba en la casa. (...) Entendía que los demás iban porque querían. Tenía la sensación de que la única jodida era yo y que ellos estaban locos por tener relaciones sexuales con Fernando". "Lo que pasaba cuando alguien iba a tener una relación era que se cerraba una habitación y se sabía que allí había alguien con alguien".

La ex esposa de Torres Baena asegura que sabía que tenía que compartir con esas personas (menores) "todo, tanto el trabajo como las relaciones". "Yo cumplía el trámite y seguía con lo mío". Asegura que no habló de este tema con nadie en ese entonces porque "todo el mundo pensaba que era bueno".

Cuando su hija mayor cumplió los once años, ella se alejó del grupo y vio cómo, sin embargo, sus hijos se acercaban. "Hablé con Fernando y le dije que dejara de intentar ese tipo de familia", señala. Su hija mayor empezó a tener relaciones sexuales con un alumno de kárate cuando tenía 15 años, según su relato, pero niega haber sabido que sus hijos participaran en la secta sexual. Los testimonios de algunos menores, sin embargo, indican lo contrario. Los hijos también lo han negado.

En 1988 Edith comenzó a estudiar Derecho en la universidad. Ante las preguntas del fiscal sobre si no se daba cuenta de que estaba cometiendo un delito teniendo relaciones con menores, la imputada dice que "nunca pensó si eran mayores o menores" pero que se sentía mal "por participar en una forma de vida que no quería". Al ver crecer a mis hijos me fui percatando de lo que pasaba. A él lo define como un hombre "inteligente y manipulador" que quería tener influencia sobre todo el mundo, mayores y menores".

Edith y Torres Baena se separaron en 1994. Él le dijo que su forma de vida "no era compatible" con las aspiraciones laborales de ella, según su declaración, y, además, que había conocido a María José, la "mujer perfecta" (su actual pareja; también imputada y en prisión preventiva).

Hay otros tres imputados por abusos y corrupción de menores: el hermano de María José y dos monitores. El viernes pasado se levantó el secreto de sumario. La juez ha pedido un informe psiquiátrico de todos los imputados, que serán examinados por dos médicos forenses para determinar si padecen algún tipo de anomalía o alteración psíquica. El relato de Edith quizá no la comprometa penalmente porque sus delitos de abusos sexuales a menores (o la mayor parte) podrían haber prescrito por el paso del tiempo.

"Dolorosos recuerdos"
La Plataforma de Víctimas y Familiares afectados en el caso Torres Baena defiende los intereses de todas las víctimas salvo de una que tiene su propia representación. Ante el juez han declarado ya 55 personas, pero no todas podrán exigir procesalmente que se castigue a los culpables porque algunos delitos han podido prescribir. Los abusos más graves lo hacen a los 10 años desde que se cometieron los hechos; en el caso de menores, el plazo comienza a computarse cuando la víctima alcanza la mayoría de edad. En todo caso, hay delitos que probablemente hayan prescrito.
"Nosotros representamos como acusación particular a 25 personas que sí pueden personarse, algunos mayores y otros menores de edad", indica el abogado José María Palomino, letrado de la Plataforma. Lo que ésta pide, en todo caso, es un apoyo decidido para las todas víctimas por parte de las autoridades. Algunas instituciones, públicas y privadas, ya les han hecho llegar su ofrecimiento para colaborar en los procesos de intervención psicológica y confían en que esta ayuda llegue a materializarse.

A los jueces y policías los miembros de la plataforma agradecen el trato recibido "en un momento tan duro". "Sin duda no ha sido fácil aflorar dolorosos recuerdos; enfrentarnos de nuevo a experiencias traumáticas que han marcado nuestras vidas o afrontarlos y compartirlos por primera vez con nuestros familiares más queridos", señala la Plataforma en un comunicado. Además la organización de afectados también se pide a los medios que preserven la intimidad de los menores.