Precisamente fueron canciones y baile las que amenizaron una velada llena de anécdotas. Barak Obama movía los pies al ritmo de la canción Amor a la mexicana de Thalía cuando esta bajó del escenario y acercándose a él le dijo: “Señor presidente. Con todo el respeto que se merece, ¿bailaría conmigo?". Guiado por el buen hacer de la mexicana, el político se movió por toda la pista, mientras su mujer Michelle seguía el ritmo desde la mesa presidencial. Al final del recital, hubo un cambio de parejas y fue su hija Sasha la que comprobó las dotes de bailarín de su padre, mientras Michelle bailaba con Malia. Las niñas, encantadas con la melodía de Mi tierra de Gloria Estefan, se atrevieron incluso a tocar los instrumentos de percusión.
No podía faltar una cena acorde con la cultura hispana y así la chef Maricel Presilla elaboró un menú con entremeses, cerdo asado al estilo cubano, pasteles puertorriqueños, empanadas de carne argentinas con chimichurri rojo, curtido guatemalteco y flan de chocolate y queso con salsa de Rosa de Jamaica. Delicias que se perdió el presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, que tras su encuentro con Obama por la mañana, el primero en el Despacho Oval, tuvo que viajar a Damasco.
El matrimonio Obama está dispuesto a llenar la Casa Blanca de música: este espectáculo latino es el tercero de una serie que comenzó con conciertos de jazz y country, con talleres para estudiantes. A principios de noviembre será la música clásica la que visite la residencia presidencial.
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Comentario al màrgen: Que desabrida esta Thalia, que falta de ritmo, esta no fue la mejor representaciòn de la mùsica hispana, debieron llevar a OLGA TAÑON, esa si hubiera puesto a Obama a bailar hasta que terminara la pieza...Thalia la muñequita biscuit que si se mueve se parte en pedazos..bah, que ridiculez, y me perdonan el tono, pero no es para menos.
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