17 febrero, 2010

OBAMA Y DON JUAN CARLOS ALMUERZAN JUNTOS EN LA CASA BLANCA...


EFE 17-02-2010
Don Juan Carlos y Obama han almorzado junto a la secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton; el ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos (de espaldas izquierda); el consejero de EE UU de Seguridad Nacional (de espaldas derecha), James Jones; y el jefe de la Casa del Rey, Alberto Aza.
Obama agradece al Rey la contribución de España en la guerra de Afganistán
El presidente de EE UU y don Juan Carlos certifican el buen estado de las relaciones entre los dos países.- El monarca invita durante la reunión al presidente de Estados Unidos a que visite oficialmente España
ANTONIO CAÑO - Washington - 17/02/2010

La entrevista, hoy en la Casa Blanca, entre el Rey Juan Carlos y el presidente norteamericano, Barack Obama, ha servido para certificar la plena normalización de las relaciones entre España y Estados Unidos, después de las turbulencias de los años anteriores, y para disipar algunas dudas recientes sobre el verdadero interés de Obama en colaborar con el Gobierno español.

El rey Juan Carlos conversa con el presidente de Estados Unidos, Barak Obama, seguido por el ministro español de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos (segundo derecha) y el jefe de la Casa del Rey, Alberto Aza.- EFE

El Rey ha sido recibido por su anfitrión en el Despacho Oval y ambos han compartido después un almuerzo de hora y media -inusualmente largo para las costumbres locales- en el que han abordado diferentes problemas internacionales, especialmente relacionados con Oriente Próximo y América Latina, y otros asuntos bilaterales, como la posibilidad de una próxima visita de Obama a España para compensar la decepción por la cancelación de la cumbre EE UU-Unión Europea, inicialmente prevista para mayo. Han participado también en la comida la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, y su colega español, Miguel Ángel Moratinos.

Fuentes de ambos países han coincidido en que la conversación ha sido productiva y que la presencia del Rey en Washington es la prueba de que Estados Unidos considera a España un aliado fiel con el que cooperar en cuestiones políticas y económicas. España fue citada recientemente por Obama como un modelo a seguir en el desarrollo de los trenes de alta velocidad.

El presidente de EE UU ha expresado a don Juan Carlos su agradecimiento por la contribución del Ejército español en la guerra de Afganistán -más de 1.500 soldados- y por la decisión del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de aceptar el traslado a España de cinco presos de Guantánamo. El compromiso inicial de recibir a dos detenidos fue ampliado tras la visita de Zapatero a Washington hace dos semanas.
El Rey es una figura muy respetada y conocida en Estados Unidos desde hace muchos años. Se ha entrevistado con todos los presidentes norteamericanos, desde John Kennedy y Richard Nixon, a los que visitó todavía como Príncipe de Asturias, hasta George W. Bush, quien lo recibió por última vez, acompañado de la Reina, en su rancho de Crawford en noviembre de 2004, en el momento de mayor tensión en la relación personal entre Zapatero y el propio Bush. En sus diarios, Ronald Reagan elogia la labor del Rey en España y afirma que "su amistad con Estados Unidos es sincera y duradera".

Su encuentro con Obama, por tanto, es la continuación de esa tradición de la diplomacia española, que deposita en el Rey el papel simbólico de garante de la profunda relación histórica con Estados Unidos. La de este miércoles ha sido sólo una sesión de trabajo celebrada por la insistencia del presidente norteamericano, que no quería esperar hasta encontrar en su agenda tiempo para una visita de Estado.

Las dificultades de agenda y la discutible utilidad de otra cumbre con la Unión Europea han sido las razones mencionadas aquí para justificar la cancelación de su visita en mayo. No va a ser fácil encontrar otras fechas. Una posibilidad se abre con la participación de Obama en la cumbre de la OTAN, en noviembre en Lisboa. Pero noviembre -la cumbre es dos semanas después de las elecciones legislativas en EE UU- va a ser un mes muy intenso para Obama en cuanto a política doméstica.