15 febrero, 2010

NEW ORLEANS SE VUELCA CON HAITÍ....

Malik Rahim, el actitista de NuevaOrleans que esta ayudando a Haití. ELMUNDO.es
La ciudad de Jacmel ha servido de base operativa para estas asociaciones
"Solidaridad, no caridad" es el lema que han llevado hasta Haití
Carlos Fresneda Nueva York
Actualizado lunes 15/02/2010 10:34 horas

Con la lección aprendida del huracán Katrina, un grupo de más de 40 líderes y organizaciones sociales de Nueva Orleans han decidido volcarse en la ayuda a Haití. La primera avanzadilla de voluntarios y expertos llegó a Puerto Príncipe el pasado 30 enero, y desde entonces el 'puente aéreo' entre las dos zonas heridas –y unidas por grandes vínculos históricos y culturales- no ha hecho más que intensificarse.

"Hemos aprendido algunas lecciones dolorosas en nuestra lucha y ahora tenemos la obligación moral y el compromiso espiritual de ayudar a la gente de Haití", asegura Jacques Morial, al frente de la coalición Haiti Emergency Village Project donde se dan la mano los grupos involucrados en la doble reconstrucción.

El primer cónclave se celebró en Nueva Orleans días después del terremoto en la sede local de Make it Right la fundación creada por Brad Pitt y volcada en la reconstrucción del Noveno Distrito Bajo. El Instituto para la Justicia de Luisiana apadrinó la convocatoria, a la que también se sumaron los dos grupos de base más emblemáticos: el Centro para el Compromiso y el Desarrollo Sostenible y Common Ground.
"La gente en Haití sigue muriendo y necesitamos pasar a la acción", fue la proclama lanzada por Malik Rahim, ex miembro de las Panteras Negras y fundador de Common Ground, la organización de voluntarios surgida a los pocos días del Katrina en medio del fiasco de la Administración Bush.
En la reunión de marras se decidió el envío de la primera comitiva, formada por ocho expertos y con un cargamento de ayuda médica. Charles Rene, un ginecólogo haitiano residente en Nueva Orleans que lo dejó todo para socorrer a las víctimas del terremoto, ha sido desde entonces el vínculo directo.
Jacmel, base operativa
La ciudad de Jacmel ha servido de base operativa. Con ayuda de expertos en emergencias médicas como Fred Wilson, Anthony Allen y Scott Weinstein, los enviados de Nueva Orleans han intentado repetir en Haití el modelo de clínica popular que creó Common Ground tras el desastre del Katrina.

La sede provisional del Haiti Emergency Project ha quedado ya establecida en una pequeña casa rehabilitada y fortificada en Jacmel, desde donde Steven Ringo intenta organizar a los vecinos en plan de reconstrucción, Matt Duggan supervisa las infraestructuras, Ritchie Katko se encarga de las telecomunicaciones y Liesel A. Ritchie sigue adelante con las tareas de asistencia en el desastre. Los "especialistas" de Nueva Orleans se irán relevando en las próximas semanas, con una especial atención a la construcción y a la educación.
"Pero si alguna lección aprendimos en Nueva Orleans fue precisamente ésta: más que las hordas de voluntarios llegados de fuera, lo que hace falta es implicar a la gente local", advierte Tom Pepper, jefe de Operaciones de Common Ground. "Lo que los haitianos van a necesitar es trabajo, herramientas y recursos para superar por sí mismos esta gravísima situación".

"La magnitud de la tragedia de Haití es mucho mayor que la del Katrina, y tenemos que enfrentarnos además al reto de cientos de miles de personas sin techo", admite Tom Pepper. "A la situación crítica por la necesidad de alimentos y de asistencia médica, se unirá pronto la urgencia de la reconstrucción. No podemos olvidar que en dos meses arranca la temporada de huracanes: la gente no puede quedar desprotegida cuando empiecen las lluvias".

"Solidaridad, no caridad" es el lema que Common Ground y otros grupos de Nueva Orleans han llevado hasta Haití, poniendo el grano de experiencia en el dolor y en la reconstrucción.

La escritora haitiana Edwige Danticat y el autor norteamericano Jordan Flaherty han tendido también estos días un puente invisible entre Nueva Orleans y Puerto Príncipe. "Dos tragedias inimaginables han servido para demostrar cómo nos parecemos y cómo estamos expuestos a las mismas injusticias sociales y ambientales, estemos en el primer o en el tercer mundo", escribe Danticat.
Flaherty indaga finalmente en la deuda histórica de Nueva Orleans, que en 1809 recibió una oleada de 10.000 refugiados haitianos que trajeron hasta el Golfo de México una bocanada de libertad y encendieron en el sur la mecha de la rebelión contra la esclavitud: "Tenemos una historia común, y trabajaremos por un futuro compartido de justicia y liberación".