16 abril, 2010

OBAMA EN EL CORAZÓN CUBANO DE MIAMI...


El presidente de EE UU cena en la mansión de los Estefan con un centenar de personas

ANTONIO CAÑO
Miami 16/04/2010

Barack Obama hizo el pasado 25 de marzo su más duro pronunciamiento hasta la fecha contra el régimen de Cuba. "En lugar de abrazar la oportunidad de entrar en una nueva era, las autoridades cubanas siguen respondiendo con puño de hierro a las aspiraciones del pueblo", dijo el presidente norteamericano, en lo que era, al mismo tiempo, una muestra de frustración por el oído sordo con el que Raúl Castro ha respondido a las ofertas de diálogo hechas por la Casa Blanca. Un día después de esa declaración, Gloria y Emilio Estefan encabezaban una gran concentración de las Damas de Blanco en Miami para protestar por la muerte de Orlando Zapata.

Anoche, Obama cenó en la mansión que la célebre cantante y su marido, productor musical, poseen en Star Island, Miami Beach; una ocasión de esas que dan para muchas conversaciones en los cafés de la pequeña Habana y que puede tener también consecuencias entre la comunidad cubana y en la Casa Blanca.

La cena, con alrededor de un centenar de comensales que pagaron más de 30.000 dólares por pareja, estaba destinada a recaudar fondos para las duras campañas electorales que se avecinan. Obama había estado por la mañana en Orlando y aprovechó para bajar unas millas más y hacer un poco de caja de la manera más discreta posible. Los pocos periodistas invitados fueron relegados a la casa de invitados, junto al jacuzzi. Ninguna queja.

La Casa Blanca quería mantener la visita todo lo posible en el ámbito de lo privado. La familia Estefan se limitó a hacer una nota de prensa en la que recogían algunas de las palabras pronunciadas por la cantante durante el encuentro, en las que apeló a continuar la lucha por la democracia en Cuba, un país, dijo, en el que "la esperanza y la libertad sólo viven en su historia y no en su presente". Al final, le entregó a Obama una carta escrita por Zapata antes de morir.

Obviamente, esta no era una recaudación de fondos habitual. Los Estefan son en Miami el equivalente a lo que Tom Hanks o Steven Spielberg son en Los Ángeles. Ricos, populares e influyentes, dominan los hilos que mueven la ciudad y son, por tanto, objeto de cortejo de la clase política. En el caso de los Estefan, además, ese poder se ve incrementado por la fuerte concentración de cubanos en esta área.

Republicanos y demócratas se han disputado su amor, aunque los primeros siempre han tenido ventaja porque gozan de mayor y más antigua penetración entre la comunidad de exiliados. Emilio Estefan fue nombrado por George Bush en 2002 miembro del Comité de las Artes y las Humanidades y del Comité de Asesores Artísticos del presidente. Gloria Estefan actuó en las festividades de la inauguración de la segunda presencia de Bush, en 2005.

Los inicios de la presidencia de Obama resultaron un tanto desconcertantes en Miami. Se combinaron algunos gestos que repugnan a una parte del exilio, como sus invitaciones al diálogo a Castro, con otros que satisfacían a la mayoría, como la liberalización de las comunicaciones y de los envíos de dinero a la isla.

Poco después, según el diario conservador The Washington Times, el presidente invitó a cenar en la Casa Blanca a Emilio Estefan para discutir asuntos relativos a Cuba. El contacto, al parecer funcionó, y el famoso productor empezó a transitar hacia la Administración demócrata. En septiembre fue incluido en el equipo designado para diseñar un futuro museo sobre asuntos hispanos, y en octubre Gloria Estefan actuó ante Obama en un festival de música latina.

La cena de anoche puede representar la consumación de una amistad. Con los Estefan, Obama gana una fuerza que puede ser decisiva en el sur de Florida. La concentración de las Damas de Blanco, que fue organizada y financiada por ellos, reunió a decenas de miles de personas en Calle Ocho y resultó ser uno de los mayores actos políticos de los últimos años. Con Obama, los Estefan consiguen que la política de la Administración se perfile en una línea más del gusto del exilio.

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