22 octubre, 2010

LUZ Y SOMBRA DEL ACCIDENTE Y RESCATE DE LOS MINEROS...

Foto: Fuente externa
Carlos Huneeus
Director del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC).
http://www.cerc.cl/.Acciones

 ...He sido invitado a escribir* sobre el impacto que tendrá en nuestra sociedad el accidente y el rescate de los 33 mineros. Es difícil de predecir, porque las emociones predominan todavía por la espectacularidad del hecho, aumentado por la intensa labor de los medios de comunicación, especialmente la TV.

1 .Se ha dicho y escrito muchísimo, en la prensa chilena e internacional, sobre este caso, aludiendo al notable trabajo de los profesionales y técnicos, al compromiso del Presidente Piñera de sacarlos de las profundidades de la tierra tan pronto supo del accidente, el impacto en la imagen internacional de Chile, demostrando que hacemos bien las cosas, y los políticos, de gobierno y oposición, hacen cálculos sobre las consecuencias en la popularidad del Presidente y cómo aprovechará políticamente este logro.

¿Se puede agregar algo? Si y bastante, porque junto con mostrar que los chilenos “hacemos bien las cosas” y poner de manifiesto el alto grado de desarrollo de un sector del país, también puso de relieve a los ojos del país y del mundo importantes debilidades y sombras de nuestro “modelo” económico, mostrando que hay graves problemas pendientes para llegar al desarrollo.
En primer lugar, el rescate de los mineros fue posible porque hubo excelentes profesionales, formados en universidades chilenas. Probablemente su trabajo provocará un aumento de la demanda de jóvenes por seguir estudios universitarios en carreras vinculadas a la minería, que hasta ahora no ha ocurrido. Paradojalmente, un país cuya principal fuente de ingresos es la minería no la valora y destaca el rol de las actividades exportadoras “no tradicionales” en la agricultura, la pesca, la industria forestal y los servicios. Este hecho ayudará a que Chile se preocupe más de la minería.
Nadie mejor que un gobierno de derecha, con un Presidente que ha sido un exitoso hombre de negocios, que el llamado a asumir esta tarea pendiente. No se trata sólo de mejorar las condiciones de seguridad en el trabajo; se trata de corregir desigualdades de derechos económicos y políticos En segundo lugar, esos profesionales trabajan en Codelco, la empresa estatal que extrae cobre más grande del mundo, que proporciona enormes recursos al presupuesto público. Trabajaron casi a ciegas porque los dueños de la mina ni siquiera tenían actualizados los planos de los túneles. Se demostró que una empresa estatal pueden tener el más alto nivel, sin tener que envidiar a las empresas privadas. Este es un mensaje oportuno y potente a aquellos sectores de la élite económica y política que creen que las empresas públicas son por naturaleza ineficientes y que es necesario privatizar Codelco. Habrá una fuerte valoración de Codelco en la sociedad.
El accidente que sepultó a los mineros a 700 metros bajo la superficie ocurrió en la mina San José, una empresa de mediano tamaño, de propiedad de empresarios chilenos, que tenía pésimas condiciones de seguridad para sus trabajadores. Ello puso de manifiesto las precarias condiciones en que trabajan los operarios en la mediana y pequeña minería, arriesgando su vida. Antes habían ocurrido accidentes fatales en esta mina, pero las causas que los provocaron no fueron eliminadas por la empresa, ni supervisadas por la autoridad. Ello demuestra que no basta la autoregulación (que promueven los neoliberales), sino que es fundamental controlar eficazmente y sancionar con severidad a los que no cumplen las normas de seguridad, en este caso.
El accidente puso el dedo en la llaga sobre una de las sombras del “milagro” económico chileno: las malas condiciones de trabajo, las bajas remuneraciones y el descuido de los empresarios y el gobierno por los derechos de los trabajadores. Chile tiene una bajísima tasa de sindicalización, una vergüenza internacional. En 1990, después de la dictadura de Pinochet, un 19,2% de la fuerza laboral estaba sindicalizada, bajando con posterioridad para llegar al 14,5% en 2006, que se ha mantenido en los años siguientes.
También es muy bajo el porcentaje de trabajadores que negocia colectivamente: en 1991, el 10,1% de la fuerza laboral usaba este mecanismo, para caer posteriormente, alcanzando un débil 5,4% en 2005. Esta situación es peor que en Estados Unidos y Gran Bretaña, países con una legislación laboral más “liberal” que las democracias de la Europa continental. Esto es el resultado de una estrategia de crecimiento que priorizó los intereses de los empresarios, incluso durante los presidentes de izquierda, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet.
Si el gobierno quiere sacar verdaderamente lecciones del accidente y rescate minero, debiera impulsar reformas legales que corrijan estos enormes desequilibrios. Los mineros dieron un mensaje de responsabilidad y solidaridad muy notable, que muestra cuánto pueden dar los trabajadores en momentos difíciles. Nadie mejor que un gobierno de derecha, con un Presidente que ha sido un exitoso hombre de negocios, que el llamado a asumir esta tarea pendiente. No se trata sólo de mejorar las condiciones de seguridad en el trabajo; se trata de corregir desigualdades de derechos económicos y políticos, para lograr un mayor equilibrio en nuestra sociedad y en el sistema político. He aquí el principal desafío que tiene el presidente Piñera.
¿Cómo reaccionaremos los chilenos? No soy optimista, porque somos una sociedad desconfiada (estamos entre los más desconfiados del mundo según el World Value Survey) y tenemos la tendencia a conductas individualistas, propias de una sociedad tradicional. Cuando ocurren catástrofes, rompemos transitoriamente esa condición y expresamos sentimientos de solidaridad con otros, que luego se desvanecen, vencidas por el manto oscuro y fuerte de la desconfianza. Quizás éste es el hecho que nos lleve a un cambio de valores.