29 junio, 2007

JUAN BOSCH...

Era un hombre noble. Un profesor de la teoría política. Un maestro del castizo decir.
Como un niño, aferrado a un juguete que quiere, o a una golosina que le gusta, llora y grita furioso si intentan quitárselo. Cabeza dura e intransigente pero su corazòn era sano y su rectitud de intenciòn manifiesta.
Le exigìa a los demàs tanto como èl se exigìa a sì mismo y èl, se exigia mucho, aunque su espartana disciplina, su pureza de vida y su integridad moral lo convirtieron en una sustancia indigesta para presidir el Estado Dominicano, y parece un absurdo, debió haber sido lo contrario.
No cambiaba los principios por nada aunque fueran en detrimento del bien general o de èl en particular.
Un decir muy comentado, ya juramentado como presidente de la Repùblica, fue que un paraje lejano una humilde mujer del lugar le pidiò una ayuda econòmica, y Juan Bosch le contestò, un poco salpicando, que no, que los presidentes de la Repùblica no salen a andar el paìs repartiendo ayudas aquì y alla, que habia que trabajar para que el pais se desarrollara y asi nadie tendrìa que andar pidiento ayudas.
Como se ve el gesto es muy acorde con los tratados de economía y sociología, pero muy distante de la realidad y del buen sentido político.
Esa vez se nos mostraba de cuerpo entero el impolítico ciego por los principios firmes como una roca, imbatible como un guayacán.
Y muchos de esa generaciòn, lo aplaudian con fervor y se admiraban regocijados cada vez mas de aquella coherencia en las doctrinas y firmeza en los principios revolucionarios..
Pero lo que no se acaba a comprender era que el hambriento, el maltratado culturalmente por las injusticias como aquella mujer y como ella otros tantos cientos de miles de dominicanos no podìan esperar cien o doscientos años para satisfacer sus necesidades mas perentorias.
Una cuestión como se vè elementalísima que Juan Bosch un hombre de sus luces no podía ignorar, pero si la hubiese favorecido hubiera sentado un precedente y un mal ejemplo con relaciòn a lo que se predicaba en los cìrculos de estudios del PRD en aquellos años, y que el presidente debía ser el primero en testimonio con el ejemplo.
Ahí està planteado, a mis escasas entendederas, el permanente conflicto boschiano que nos dà, un hombre ya mayor espíritu totalmente rebosado de ilusiones como un joven.
Aunque ya no se podrà poner su voto por él, seguirá siendo invariablemente mi candidato favorito de cada una de las elecciones que celebren en este paìs, hasta que vida tenga. El era un gobierno en la República que nunca se llego a concretizar y si a soñar, a esperar y luchar inútilmente, ¿O no?
Los que vivieron la marcha de las grandes jornadas; elecciones de 1962, de su gobierno golpeado de 1963, de la revolución y guerra patria de abril de 1965, de los comicios del 1966 y siguientes tienen que sentir por el profundo respeto y agradecimiento.
El fue un hombre con una gran buena fè, y desde que saliò del paìs al pricipio de la dictadura fuè enhebrando sueños, tejiendo ilusiones para cuando las condiciones estuvieran en sazòn, en la tierra de sus amores, llevarlas a cabo.
Esa oportunidad llegò en su momento pero se soltaron los demonios de mil avernos y todo se estropeò. El pais, lentamente, se fue recuperando y Don Juan siguiò junto a èl, fundando un partido polìtico, haciendo declaraciones, opinando y luchando en fin por sueños.
Todos los dominicanos, principalmente la nueva generación que ha surgido  han de verlo como un luchador indomable y legendario que brota de las entrañas de la Repùblica durante todo el devenir de este siglo XXI, tan hijo de su època y de su patria.

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