14 junio, 2008

14 DE JUNIO DE 1959, COMIENZO DEL FIN DE LA TIRANIA....


El primer grupo de 142 expedicionarios, armados y con ropa militar, salió por mar la mañana del 14 de junio, pero llegaron a las playas de Maimón y Estero Hondo seis días después que los 56 que vinieron en el avión que aterrizó en Constanza, la misma tarde de su salida de Cuba.
Poncio Pou Saleta, Jefe de la Expediciòn
Enrique Jimènez Moya (Sobreviviente de la expediciòn
Delio Gòmez Ochoa( Sobreviviente de la Expediciòn)

El país rinde hoy homenaje a los héroes del 14 de JunioRamón Urbáez - 6/14/2008
FUENTE: LISTIN DIARIO.-

VINIERON CARGADOS DE SUEÑOS Y DISPUESTOS A MORIR POR LA LIBERTAD DE SU PATRIA.
El primer grupo de 142 expedicionarios, armados y con ropa militar, salió por mar la mañana del 14 de junio, pero llegaron a las playas de Maimón y Estero Hondo seis días después que los 56 que vinieron en el avión que aterrizó en Constanza, la misma tarde de su salida de Cuba.


SANTO DOMINGO.- Poncio Pou Saleta nació en Santiago, República Dominicana, en 1911, y Delio Gómez Ochoa en Holguín, Cuba, dieciocho años después. El primero, hijo de comerciantes, siempre vivió en la ciudad; el segundo, con menos recursos, creció en medio el rigor de la campiña cubana.
Ambos son supervivientes del grupo de expedicionarios que el 14 de junio de 1959 se internó en las montañas de República Dominicana para derrocar a la tiranía de Rafael L. Trujillo.
Hoy, declarados héroes nacionales junto a otros que participaron en la gloriosa gesta del 14 de Junio, recibirán un homenaje en ocasión del 49 aniversario de ese episodio.


Vinieron desde Cuba donde se habían congregado cientos de dominicanos, la mayoría jóvenes con varios años de exilio, atraídos por el triunfo de la Revolución Cubana contra la dictadura de Fulgencio Batista.
Como acababa de suceder en Cuba, soñaban con una patria libre de la sanguinaria dictadura de Trujillo, bajo la cual muchos habían perdido a familiares y amigos, como el caso del mismo Pou Saleta cuyo padre fue asesinado y desaparecido en 1936.

“Era domingo, yo me levanté muy temprano en la casa de un campesino donde habíamos dormido el comandante Enrique Jiménez Moya y yo, al pie de la Sierra Maestra”, recuerda Delio Gómez Ochoa, héroe de la Revolución Cubana, quien fue escogido por el nuevo gobierno de Castro para participar en la invasión guerrillera.
“Dormimos en una vivienda de la Colonia del Porvenir, de la sección El Aguacate, en el oriente de Cuba. En la mañana, Enrique y yo, estuvimos juntos en la despedida de los que venían en los yatecitos, que eran más de 140”, relata Gómez Ochoa, y agrega que ya el comandante Camilo Cienfuegos, instructor del grupo, se había ido a Santiago. Luego se se dirigieron al lugar llamada La Cieneguilla, donde se encontraba el avión C-46 que los trasladaría a las montañas de la República Dominicana”.

En una conversación con LISTÍN DIARIO, Gómez Ochoa, quien fue homenajeado anoche en el Palacio Nacional, recordó que en La Cieneguilla de la Sierra Maestra había una pista de tierra, firme y bien compacta, donde aterrizaban aviones pequeños para abastecer de armas y alimentos a los guerilleros de Fidel Castro durante el tiempo que luchaban contra la dictadura de Batista.
Tuvimos que acondicionar la pista con buldozers y otros equipos; cortamos varias matas de palma de los alrededores para que pudiera aterrizar y despegar el avión, que era más grande”, dice.
La aeronave C-4 los expedicionarios lo habían compraron en Miami con la ayuda del gobierno cubano y lo habían hecho aterrizar dos días antes de la invasión.
“El avión tuvimos que abastecerlo de combustible, que compramos en un puerto costero llamado Manzanillo y lo cargamos en tanques con camiones hasta la sierra”, cuenta el revolucionario.
Gómez Ochoa reveló que cuando llegó junto a Jiménez Moya al lugar donde se encontraba el avión, ya todos los que venían se encontraban allí desde muy temprano, entre ellos Pou Saleta. “Estaban entusiasmados, deseosos de pelear y morir por la libertad de su patria.
Tuvimos algunas dificultades en la distribución de la comida porque había más que cabían en el avión”, dice. Gómez agrega que el piloto dominicano Juan de Dios Ventura Simó estaba para asesorar el vuelo y que no estaba programado que viniera en la expedición. “Pero se armó con un fúsil, se puso su chamaco de guerra y vino a pelear; no resistió que sus compañeros vinieran sin él”, cuenta.
El grupo estaba compuesto por 56 hombres, incluyendo al piloto Venezolano Julio César Martínez y el copiloto cubano Orestes Acosta, quienes luego regresaron a Cuba. El comandante era Jiménez, y el segundo comandante político, Reynaldo Santiago Pou.


La llegada
Pou Saleta, que también estuvo anoche en el Palacio Nacional, dijo que el avión aterrizó en Constanza a las 6:30 de la tarde. De inmediato abrieron fuego contra los soldados que se encontraban en guardia en la pequeña pista de aterrizaje, lo que permitió que el grupo pudiera internarse en las espesas montañas.
“Esa fue la primera victoria militar frente al Ejército de Trujillo”, dice. El grupo de 54 hombres, ya que el piloto y copiloto regresaron a Cuba, se desplazó en diferentes direcciones, sin percatarse de que con esa táctica se distanciarían unos de otros debido a la irregularidad del terreno.
Se formaron dos grupos: 20 hombres comandados por Gómez Ochoa y 34 al mando de Jiménez Moya. “En este último grupo iba yo, después nunca supe con certeza si el grupo de Jiménez Moya sufrió otras divisiones porque algunos campesinos decían que se encontraban con guerrilleros en lugares distintos”, cuenta Pou para agregar que la división fue un factor determinante en la derrota militar de los expedicionarios. “Por todos éramos 193 -dice- los que llegamos en avión por Constanza, el 14 de junio, y los que desembarcaron por Maimón y Estero Hondo, la madrugada del día 20”.


Además de Pou Saleta y Gómez Ochoa sobrevivieron Mayobanex Vargas y Francisco Medardo Germán, y el jovencito cubano Pablito Mirabal. Luego de dos años presos en la horripilante cárcel de La 40, Mirabal y Gómez Ochoa salieron del país el 9 de junio de 1961, diez días después de la muerte de Trujillo. Sobrevivió, además, Gonzalo Almonte Pacheco, desaparecido después en Santo Domingo por agentes de la dictadura. Los demás cayeron en los frentes de batalla y la mayoría fusilados en la Base Aérea de San Isidro, por disposición del jefe del Estado Mayor, Rafael Leonidas (Ramfis) Trujillo Martínez, hijo del ajusticiado dictador dominicano.
Pablito Mirabal llegó a teniente del Ejército Cubano y años después murió al ser alcanzado por una descarga eléctrica en 1969. Gómez Ochoa, que se encuentra en el país, dice que se dedicará por un tiempo a buscar los restos de sus compañeros revolucionarios que no han sido encontrados. En 1997, el gobierno le concedió la ciudadanía privilegiada por su contribución en la lucha por la libertad del pueblo dominicano en la gesta del 14 de Junio, que constituyó para los dominicanos el despertar popular que casi dos años después culminó con el ajusticiamiento del tirano, el 30 de mayo de 1961.

Entre los objetivos de los expedicionarios figuraban: derrocar por cualquier medio posible al régimen de opresión y sangre establecido por Trujillo desde 1930; erigir un gobierno provisional democrático revolucionario que en un período de dos años pusiera en marcha un programa pluralista y creara las condiciones para que el pueblo dominicano pudiera ejercer libremente sus derechos políticos y sociales, así como derogar toda la legislación antidemocrática de la tiranía.

Poncio Pou Saleta sometió al Congreso Nacional un anteproyecto para que los héroes del 14 de Junio sean reconocidos como “Precursores de la Democracia Dominicana”. Afirma que el reconocimiento a sus compañeros “es un deber que históricamente el pueblo dominicano tiene aún pendiente”.

EN EL PAÍS
Delio Gómez Ochoa, permenecerá en el país unos tres meses hasta que pueda organizar un equipo de investigadores que estaría integrado por arqueólogos, investigadores históricos, especialistas universitarios y gente de las montañas de Constanza, para tratar de localizar e identificar los restos de sus compañeros caídos y enterrados en lugares dispersos por los militares de la tiranía.
“En este momento hay muchas técnicas nuevas y laboratorios de alta tecnología que permiten identificar restos de miles de años. En Bolivia se logró recuperar e identificar todos los restos de los guerrilleros que entuvieron con el Che Guevara en las montañas”, reveló.
Gómez Ochoa manifestó que el país puede lograrlo y que ese será un gran homenaje para los caídos y asesinados, y para sus familiares.
Que podamos tenerlos en un lugar donde podamos visitarlos, con sus nombres y sus fotos en las lápidas de sus tumbas”, expresó el revolucionario, pero dijo que se necesita la ayuda del gobierno y otras instituciones para esta labor, especialmente de investigadores y científicos.
Mientras el comandante de la Revolución Cubana trabajará con un equipo para intentar desenterrar restos, Delio Pou Saleta, quien estuvo con él en el mismo subgrupo de 34 guerrilleros, se empleará en solicitar que el Congreso Nacional declare a los expedicionarios “Precursores de la Democracia” dominicana.
En su solicitud, dirigida al presidente de la Cámara de Diputados, Julio César Valentín, Pou Saleta recuerda que los expedicionarios entregaron sus vidas movidos por los más nobles ideales de justicia, libertad y democracia del pueblo dominicano, para entonces subyugado por la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo.
Una razón de peso para aprobar la petición, se refiere a que los restos de varios expedicionarios muertos en combate o asesinados por servidores de la dictadura descansan en el Monumento- Mausoleo, erigido en honor a su valentía y que, mediante el decreto 1211- 00, fue declarado como Extensión del Panteón de la Patria.

Esta epopeya patriótica de nuestra historia contemporánea sirvió de referente a las valientes heroínas e inolvidables hermanas Mirabal”, dijo.
El proyecto pide además que la fecha del 14 de Junio sea declarada “Fiesta Patria de Regocijo Nacional”, en conmemoración del inicio del fin de la oprobiosa dictadura que sojuzgó ignominiosamente a los dominicanos durante 31 años.
“Este episodio de nuestra historia reciente es visto justicieramente como una epopeya patriótica que sirvió para encender la chispa de la libertad y la democracia”, dice Pou.