19 mayo, 2011

STRAUSS-KAHN, EL DON JUAN ENCARCELADO...

Si algo caracterizó la vida amorosa del economista francés es que, al igual que su carrera política, su lado pasional estuvo lleno de encuentros y desencuentros.
18 de mayo de 2011 por Daniel Sánchez López Sección Internacional
Dominique Strauss Kahn, director gerente del Fondo Monetario Internacional, quien se encuentra hundido en la depresión y bajo custodia en una de las prisiones más infames de la Unión Americana, esperando la sentencia de un juez en torno a las acusaciones de abuso sexual que pesan en su contra, ha sido durante toda su vida un perfecto Don Juan.
Y es que el economista francés de 62 años, ha llevado una vida turbulenta, tanto en el plano profesional como en el sentimental y amoroso.
Sucede que a su primera esposa, Hélène Dumas, la conoció cuando tenían apenas 14 años y pocos años después se unieron en matrimonio trayendo al mundo a su primera hija.
Pero el político galo, co fundador del partido socialista francés, no se quedaría conforme con un amor y años más tarde, cuando contrató los servicios de una experta en comunicación para darle un nuevo impulso a su carrera, el amor y la pasión volvieron a tomar las riendas de su vida.
Fue gracias a Birguitte Guillemette que dio un giro radical a su imagen; se cortó la barba, se deshizo de los anquilosados anteojos y renovó totalmente su nuevo guardarropa. La influencia que esta mujer ejerció sobre Strauss-Kahn fue tal que tramitó un divorcio express y meses más tarde contrajo segundas nupcias con su asesora de imagen en 1984, con quien tuvo a su segunda hija.
Apenas siete años después, otra de sus subordinadas cautivaría el corazón del entonces ya director del Fondo Monetario Internacional. Esta vez sería Anne Sinclair, su actual esposa, reportera a quien contrató para que fungiera como su jefa de comunicación social y prensa.
Sinclair le ha demostrado una lealtad y confianza ciega a su esposo no sólo en esta ocasión, en la que asegura su inocencia, sino desde 2008, año en el que se vinculó a Strauss-Kahn con una de sus asesoras económicas de origen húngaro.