20 octubre, 2011

ORLANDO DICE

El momento de esplendor de Margarita Cedeño

Orlando Gil
orlandogil@codetel.net.do

Quienes viajaron antes del mediodía de la capital hacia el Cibao el pasado sábado, vieron que cerca de Bonao (en las inmediaciones de Piedra Blanca y de Sonador) estaban apostados pequeños grupos de hombres y mujeres que de manera tímida, casi con vergu¨enza, portaba banderas moradas. Se hizo fácil identificarlos.

Eran seguidores de Danilo Medina –si se quiere– saliendo de la cueva y la razón, más simple todavía, era que el candidato del PLD visitaría la llamada Villa de las Hortensias.
Igual pudo verse que en el kilómetro ochenta y uno, en un claro de la Loma de Guaguí, aparece la leyenda “Danilo Medina-presidente”. Esto es, en un lugar que por años estuvo reservado al sempiterno Joaquín Balaguer. ¿Qué significa eso? Los responsables de la campaña se dieron cuenta de que no basta con Medina, o con Roberto Rodríguez Marchena, o con los actos bajo de techo. De que hay que tirarse a la calle del medio, pues los votantes viven, trabajan y sueñan a la intemperie. Los comandos no pueden esperar la proclamación del 28 para arrancar…

El elemento
Los comandos no pueden esperar la proclamación para iniciar los trabajos, como parecen suponer algunos responsables.
No necesitan que les bajen líneas, pues todas las campañas electorales son iguales en lo fundamental: buscar votos y ganar. Saben lo que tienen que hacer, ya que ninguno es novato. Las tareas encomendadas ahora son las mismas de ocasiones anteriores, y cada demarcación, además de específica, tiene sus propios requerimientos. Aunque hay un todo, se asume por partes. Hay lugares en que todo está hecho, y las encuestas lo dicen, y otros que dejan mucho que desear.

Entonces ¿Cómo aguantarse las ganas donde hay retraso? El madrugar no hace que amanezca màs temprano, pero sí que el día sea màs largo y permita más tareas. A la campaña de Danilo Medina le falta algo que sus estrategas todavía no detectan. Los cocineros dirían que su punto exacto de sal.
Debe tener a manos el salero, pues la gracia y la simpatía son elementos de importancia en unas elecciones. Ahora se insiste mucho en que lo emotivo resulta más crucial que lo racional…

Los pasos
Danilo Medina podría estar confiando mucho en su programa, o en la cronología de sus decisiones, y extraviarse en la lógica de sus pasos fundamentales.

Que esté prefiriendo el camino largo cuando a sus ojos coquetea uno màs corto.
Ese punto exacto de sal que necesita su cocción, para además de oler bien, tener buen sabor, no lo puede conseguir por medio del discurso. El suyo, al ser muy elaborado y llevar tiempo predicándolo, se agota en si mismo. Sirve para lo que ahora: mantener determinado tren de lucha. La imagen tampoco puede añadir encanto a su candidatura, pues nadie va a cambiarlo, aunque si le hacen falta retoques. Con que se mueva con elegancia en el escenario, esa parte queda cubierta. La única vía posible, entonces, sería su acompañante en la boleta, cuya selección es una cuchilla a la que quiere sacar muchos filos. Todo el mundo reconoce su derecho a escogerlo, pero como aparenta no tener prisa, y si dudas, desata aspiraciones que al final pueden originar rencores y provocar resentimientos…

El momento
No es bueno alimentar egos en determinados trances, y hay compañeros de partido y figuras del sector externo que se gozan la posibilidad de ser seleccionados. Cuando diga que si a uno o que no a todos, con agua y sal no curará las heridas. Sin embargo, está el caso de la primera dama.
No es un enigma, pero sí una nebulosa. Se ven a distancia los contornos, pero no los detalles.

Nadie asegura que sea su primera opción, y no se vería bien que la aceptara como una imposición de circunstancia.

Incluso de una encuesta. ¿Por qué preocupa tanto el asunto si Margarita Cedeño no se va del país y cada día se hace más evidente que le seduce el cargo? Aunque nadie pregunta si ya cuenta con la licencia del marido, de si tiene permiso para abandonar el cuidado del hogar y ocupar su tiempo en afanes de campaña. La gente de la calle piensa que nada es para siempre, que todas las gracias son pasajeras, y temen que Danilo Medina, confunda los tiempos, y no aproveche el momento de esplendor de la señora Cedeño de Fernández, ocasionando frustración en una parte del electorado