19 mayo, 2007

LA CIUDAD PROFANADA


"...Dichoso el àrbol que es apenas sensitivo
y mas la piedra dura porque esa ya no siente".....

La verdad es que la ciudad de Santo Domingo, la primera fundada oficialmente en Amèrica, nunca ha tendido la buena fortuna de ser una ciudad gobernada por Sìndicos o Alcaldes, como mejor quieran que se les llame que hagan algo en bien del ornato, y la "limpieza" incluìda de "chepa", lamentablemente el Ayuntamiento del Distrito Nacional, ha sido asì siempre, un Organismo màs polìtico que otra cosa , que sea ocuparse del ornato y la limpieza de la ciudad, con miles y miles de empleados, puestos ahì por razones meramente polìticas, es poco lo que hacen para que al menos la ciudad luzca limpia....ahora tenemos el màs fatìdico plan de alborizaciòn palmaria, por aquello de las palmas, dizque para la remodelaciòn urbana...uno se pregunta ¿Que remodelaciòn? Asì hay decirlo , aunque como dominicanos nos descorazone...en vez de hacer las cosas supeditado a un progama de trabajo, con sus prioridades, digamos un esquema debidamente trazado, van desorganizando la ciudad, haciendo lo que menos tienen que hacer...como ya dije en un anterior post.

Esto del corte de àrboles tiene sus bemoles, vamos a ver, donde iran a parar esos robustos troncos que el domingo llenaban un camiòn en la parte tracera, por la Ave. Abrahan Lincoln, algùn uso tienen que darle, se podrìa saber cual sera?....

Recièn me fijè en las palmas que estan sembradas en la 27 de febrero, quiera Dios que retoñen y se den hermosas, no vayan a ser un fiasco y en horas las tengamos en el suelo, ya sea marchitas por obra de la naturaleza, o tiradas en el asfalto ardiente por obra de algùn chofer temerario.

Somos completamente enemigas acèrrimas de que se tale el màs mìnimo arbol. Siempre que sea posible, y despuès de agotar todas las inventivas e imaginaciones habidas y por haber, es que quizàs se justificarìa cortar un arbol en plena ciudad. Un arbol no es de nadie, y es de todos.

Nuestro deber es poner a diez leguas de distancia de ellos el hacha "homicida" y dejarlos graciosamente llenado y refrescando el ambiente con su verdes hojas los lugares de recreaciòn, parques, calles, avenidas. Lucen èstas màs acogedoras y confortables con àrboles de esbelto follaje. De verde fronda en cientos de matices diferentes, todos extraordinariamente hermosos.

Esta primera capital de Amèrica siempre ha sido rica en àrboles. Una Ceiba, junto al Ozama sostuvo, al servir para amarrar, la nao conquistadora que llegaba a estos lares por primera vez. No habìa casa que no tuevieran uno, dos tres, hasta cinco àrboles frutales y de sombra.

Al tener esta ciudad el crecimiento monstruoso y desorganizado que ha tenido, con la profusion de autos, la basura que se acumula, el calor agobiante que nos aqueja la mayor parte del año, la tendencia fatìdica a las sequias temporarias, y ese sol calcinante, ese aire enrarecido, nos obliga a necesitar de los arboles y amarlos porque de que nos defienden y protegen no cabe dudas.
Oxigenan el aire. Nos dan su sabrosa sombra. Nos brindan su frutas.

Es de rigor que se paralize el corte de àrboles que està ocurriendo en toda la ciudad capital, es de pena observar algunas Avenidas, es de pena todo esto que està pasando con nuestros àrboles, digamos como Garcia Lorca..."....Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña"....